Contenido validado por: Dra Montserrat Fernández Guarino

La queratosis actínica constituye un motivo de consulta cada vez más habitual.
La especialidad que se encarga de diagnosticar y tratar la queratosis actínica es la dermatología médico-quirúrgica. Este es uno de los servicios que prestamos en el Hospital Universitario Virgen Del Mar.
Queratosis actínica: qué es y por qué se produce
La queratosis solar o actínica es una lesión cutánea precancerosa. Se presenta como una mancha en la piel de tacto áspero y escamoso.
Cuáles son las causas
Su principal detonante es la exposición prolongada a la radiación ultravioleta (UV), ya provenga de fuentes naturales o artificiales. Esto es lo que provoca la alteración en el ADN de las células de la piel (queratinocitos), llevándolas a desarrollar estas lesiones.
Entre los factores de riesgo que incrementan las probabilidades de sufrir queratosis solar podemos destacar los siguientes:
- Haber sufrido repetidas quemaduras solares.
- Edad avanzada (de 40 años en adelante).
- Tener piel, cabello y ojos claros.
- Pasar mucho tiempo al sol por motivos ocupacionales o recreativos.
- Tener un sistema inmunológico debilitado (p. ej. a causa de un trasplante de órganos).
- Vivir en zonas geográficas donde la radiación UV es más intensa (países cercanos al ecuador).
Cómo reconocer la queratosis actínica en la piel
Es importante estar atento a los síntomas indicativos de una queratosis solar. Su detección temprana es clave para tratar a tiempo estas lesiones.
Dónde aparecen las lesiones
La localización típica de la queratitis solar es en aquellas partes del cuerpo que más se exponen al sol:
- Cara
- Cuero cabelludo (en pacientes calvos)
- Labios
- Orejas
- Cuello
- Antebrazos
- Dorso de las manos
Cómo son las lesiones
- Es más fácil detectar las lesiones con el tacto que mediante la observación. Su textura es rugosa, semejante a la del papel de lija.
- Su apariencia es la de manchas planas o bultos. Con el tiempo, pueden volverse ligeramente elevadas, desarrollar una superficie endurecida o una estructura cónica.
- Su color es variable (rosa, rojo, marrón, gris, amarillo, etc.). Algunas pueden presentar una combinación de colores.
- Son de pequeño tamaño (desde unos pocos milímetros hasta 2 o 3 cm). Aunque al principio es difícil verlas a simple vista, se van haciendo más evidentes con el paso del tiempo.
- Por regla general, son asintomáticas; no obstante, algunos pacientes experimentan ardor, picor o sensibilidad. En los casos más avanzados, pueden sangrar o formar costras persistentes.
Diagnóstico y cuándo acudir al especialista
El diagnóstico precoz juega un papel muy importante a la hora de abordar eficazmente la queratosis actínica. En este punto, las pruebas que llevará a cabo el especialista son las siguientes:
- Evaluación clínica: el médico examinará las lesiones cutáneas, prestando especial atención a su color, textura y localización. Eventualmente, empleará un dermatoscopio para analizarlas con mayor detalle, pudiendo así evaluar su estructura interna.
- Biopsia: implica extraer una pequeña muestra de tejido para analizarla bajo el microscopio. Procede cuando la evaluación clínica no arroja resultados claros o cuando existe sospecha de carcinoma de células escamosas.
Se recomienda consultar con un dermatólogo en los siguientes casos:
- Si se detectan manchas ásperas o escamosas persistentes en la piel, sobre todo si estas aparecen en áreas expuestas al sol.
- Si las lesiones cambian de color, tamaño o forma.
- Si aparecen síntomas como ardor, picor, sensibilidad o sangrado en la zona de la lesión.
Tratamiento de la queratosis solar
El tratamiento de la queratosis actínica tiene como objetivo eliminar las lesiones visibles y, además, actuar sobre las zonas de piel circundante que podrían contener alteraciones no detectables a simple vista.
En función del número de lesiones, la extensión del daño y el estado del paciente, el especialista puede optar por alguna de las siguientes opciones terapéuticas:
- Tratamientos tópicos
- Crioterapia
- Legrado
- Láser
- Terapia fotodinámica (TFD)
Medidas de prevención y cuidado de la piel
- Evitar la exposición a la luz solar directa, especialmente durante las horas en las que la radiación solar es más intensa (de 10:00 h a 16:00 h).
- Aplicar protector solar que proteja contra rayos UVA y UVB. Su factor de protección solar (FPS) debería ser 50+.
- Utilizar bálsamos labiales con protección solar.
- Evitar métodos artificiales de bronceado, como las camas solares y las lámparas UV.
- Examinar regularmente la piel para detectar cambios en manchas y lunares. Servirse de un espejo ayudará a revisar las áreas más difíciles (p. ej. orejas).
- Vestir ropa que proteja de la radiación solar. Las prendas tupidas de color oscuro o las que cuentan con factor de protección ultravioleta (FPU) resultan especialmente indicadas para ello. Los accesorios (como los sombreros de ala ancha y las gafas de sol con filtro UV) también son de gran ayuda.
La queratosis actínica requiere un abordaje clínico riguroso debido a su potencial evolutivo. La prevención y el diagnóstico precoz son esenciales para evitar complicaciones mayores; una evaluación dermatológica oportuna puede marcar la diferencia en su evolución.
Pide tu cita con nuestros especialistas en Dermatologia aquí.
¿Hablamos?


