Contenido validado por: Dr. Zichen Ji

En un derrame pleural las causas pueden ser variadas. Lo verdaderamente importante es que se diagnostique rápidamente y que se apliquen los tratamientos médicos más indicados para conseguir la total recuperación del paciente.
Qué es un derrame pleural
Entre las dos capas que recubren los pulmones (pleura) hay una fina capa de líquido que permite el movimiento suave de estos órganos durante la respiración. Sin embargo, hay casos en los que se puede producir una acumulación anormal de líquido entre las dos capas de la pleura, lo cual se conoce como derrame pleural.
Los derrames pleurales pueden ser de cinco tipos en función de la composición que tiene el líquido acumulado:
- Exudado. Afecta a un solo lado y se caracteriza porque el líquido es de color turbio y tiene un alto contenido en proteínas.
- Trasudado. Es el más común y es bilateral. Aquí el líquido tiene aspecto seroso e incluso puede llegar a ser acuoso. Además, la cantidad de proteínas presente en el mismo es escasa.
- Hemotórax. Hay presencia de sangre en el espacio pleural.
- Quilotórax. Es de color blanco lechoso. Se produce por acumulación de linfa al existir un daño en el conducto torácico.
- Empiema: Es la presencia de pus en el espacio pleural.
Principales causas de un derrame pleural
Cuando el derrame es de tipo trasudado, el problema no está directamente en la pleura; lo que ocurre es que hay un desequilibrio de presiones, por lo que el líquido se "filtra" hacia el espacio pleural. Las causas más comunes de que esto ocurra incluyen:
- Insuficiencia cardíaca. Al fallar el corazón, aumenta la presión en los vasos pulmonares y el líquido termina por escapar.
- Cirrosis hepática. Esta provoca una acumulación de líquido en la zona del abdomen que acaba pasando al tórax.
- Enfermedad renal. Como consecuencia de la misma se pierde mucha proteína a través de la orina y baja la presión oncótica de la sangre, lo que provoca que el líquido salga hacia los tejidos.
En los derrames pleurales exudados lo que hay es una inflamación, una infección o un daño directo en la pleura o en los vasos sanguíneos. Esto suele suceder por:
- Neumonía. Al infectarse el pulmón se inflama la pleura.
- Tuberculosis pleural.
- Cáncer. Si el tumor invade o bloquea la pleura, se produce una mayor cantidad de líquido.
- Tromboembolismo pulmonar. El infarto pulmonar puede provocar una inflamación de la pleura y con ella una mayor generación de líquido.
- Enfermedades autoinmunes. El lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide, entre otros, pueden provocar un incremento del líquido en la pleura.
Síntomas y cómo se manifiesta
Los síntomas no son iguales en todos los casos cuando hablamos de un derrame pleural. De hecho, algunos casos pueden ser asintomáticos y se acaban descubriendo por casualidad durante la realización de pruebas como una radiografía de tórax.
En la mayoría de los casos, el derrame produce disnea (dificultad para respirar o sensación de falta de aire), dolor torácico pleurítico o ambas cosas a la vez.
El dolor torácico pleurítico puede manifestarse como una leve sensación de malestar o como un dolor intenso, que se agrava más en el momento de la inspiración.
El síntoma más común es dolor en la zona inflamada, pero pueden aparecer otros como:
- Tos seca.
- Fiebre.
- Escalofríos.
- Hipo.
- Respiración acelerada.
Complicaciones
El aumento del líquido en la pleura provoca un desequilibrio en la cavidad torácica, lo que tiene efectos sobre el aparato respiratorio, el corazón y el diafragma. De ahí que puedan surgir complicaciones como las siguientes:
Cómo se diagnostica y trata un derrame pleural
Tras la anamnesis se procede a la exploración física del paciente. Lo habitual en estos casos es auscultar los pulmones con un estetoscopio y percutir la espalda. Esto permite comprobar si hay una disminución de los ruidos respiratorios y si hay matidez hídrica.
La siguiente prueba es una radiografía de tórax para comprobar la presencia de líquido en los pulmones. Si no es posible el diagnóstico a través de este medio, se puede recurrir a la TC (Tomografía Computarizada).
Si el derrame es pequeño o tiene como causa una insuficiencia cardíaca, no es preciso hacer más pruebas. En el resto de los casos se lleva a cabo una toracocentesis, que implica hacer una punción en la cavidad torácica (la aguja se inserta entre las costillas) para extraer líquido y analizarlo.
El tratamiento puede incluir:
- Extracción del líquido mediante toracocentesis, o colocando un tubo de drenaje entre dos costillas.
- Administración de diuréticos si es un derrame trasudado.
- Si es un derrame exudado, se aplica el tratamiento correspondiente a la enfermedad que lo ha causado.
En el derrame pleural las causas tienen una importancia trascendental en el tratamiento que se le va a dar a esta afección. Por eso es importante ponerse en manos de especialistas que sepan abordar este problema.
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